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  • Foto del escritorSantos Robles

Si las campeonas del mundo de fútbol necesitan organizarse sindicalmente, tú también

Mucho se ha escrito tras el beso no consentido de Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol a Jennifer Hermoso, una de las jugadoras de la selección española femenina de fútbol durante la recogida de la copa del Mundo.


Tras todo el revuelo y el debate entre machistas defensores del agresor y las personas que se han solidarizado y empatizado con la agredida, podemos sacar varias conclusiones. La primera, que el consentimiento tiene que estar en el centro, tal y como siempre defendió Irene Montero. También nos ha quedado claro que la relación de subordinación de un trabajador o trabajadora ante su superior es un factor de vulnerabilidad y facilita el abuso.

Pero yo me quiero centrar en otra conclusión que, tal vez, ha quedado en un segundo plano. Y es el papel del sindicato FUTpro, que representa a Jenni Hermoso y a otras muchas futbolistas profesionales.


A través de este sindicato, las futbolistas han podido organizarse para luchar por unas condiciones laborales más dignas y, en este caso, por la defensa de esta compañera agredida por su jefe ante la atónita mirada de millones de espectadores en todo el mundo.


Cualquiera estaría de acuerdo en que una persona que infringe las normas ante millones de testigos y con las imágenes grabadas en vídeo, no tiene defensa posible, incluso por muy jefe que sea. Sin embargo, hemos sido testigos de cómo se ha protegido al agresor desde las esferas de poder hasta que la presión popular ha hecho que se lo retiren. Se ha puesto en entredicho la versión de la agredida, a pesar de que todo el mundo ha visto la escena en directo. Ha costado mucho, pero finalmente las acciones emprendidas por las futbolistas, organizadas sindicalmente, han forzado a Luis Rubiales a dimitir.


Si unas futbolistas profesionales, e incluso campeonas del mundo, necesitan sindicarse para luchar de forma organizada por sus derechos y contra los abusos, toda persona trabajadora lo necesita.


La fuerza de la clase trabajadora reside en su unión y en la lucha organizada. Debemos aprender esta valiosa lección y no olvidar la importancia de los sindicatos como herramienta de organización y lucha obrera.


¡Interésate por la acción sindical, afíliate, participa y sé parte consciente de la lucha por tus propios derechos!




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