Muere un trabajador de handling en Gran Canaria. Una nueva víctima de un modelo productivo que pone en riesgo la vida de las personas trabajadoras.
- Santos Robles

- 13 ene
- 1 Min. de lectura

Muere un trabajador de handling en Gran Canaria.
Lo que ha pasado en el Aeropuerto de Gran Canaria no es un “accidente laboral”, es la consecuencia directa de un modelo que exprime a la plantilla hasta el límite. Un trabajador de handling, con apenas dos meses en la empresa, muere tras una colisión en pista. Y mientras tanto, todos sabemos lo que pasa ahí abajo: falta de personal, prisas, presión constante y una operativa que obliga a elegir entre seguridad o cumplir los tiempos.
Cuando los propios compañeros dicen que “si se cumplieran todas las medidas de seguridad, ningún avión saldría en hora”, el problema no es la plantilla: el problema es un sistema que normaliza el riesgo para que otros hagan caja.
Basta ya de precariedad disfrazada de “eficiencia”. Basta ya de jóvenes sin formación suficiente metidos en operativas peligrosas. Basta ya de empresas que hablan de “incidentes aislados” mientras encadenan tragedias.
La seguridad no es negociable. La vida no es un coste asumible. Y cada muerte en la pista es una prueba más de que urge un cambio estructural en el handling en España.
No vamos a mirar hacia otro lado. No vamos a dejar que lo llamen “mala suerte”. Esto es precariedad. Esto es presión. Esto es evitable.






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